El mal menor

            Despertó chorreando, descarriado el pálpito, la respiración atorada en una angustia acezante, el fulgor en lo alto le deslumbraba y por un momento no atinó a explicarse cuál era su verdadera situación. A medida que sus ojos fueron habituándose la visión de un entorno reconocible vino a obrar como un lenitivo sobre su estado de ánimo. «Me estaba ahogando en un barreño», recordó. Por fortuna, sólo había sido una pesadilla. La mar seguía en calma y apenas se veían aletas poniendo cerco al colchón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s