Intercambios

OREJITA

El último mejillón del último lote sí que contenía algo parecido a una oreja. «Entonces el beduino tenía razón», exclamó la mujer. Dejó el cuchillo a un lado y formuló un deseo. Un deseo largo tiempo incubado que repitió en voz alta, como un mantra, cada vez más alta. Al fin sus palabras se quebraron en un carrusel de sollozos. Una gota se hinchó trémula en la barbilla, se desprendió y cayó hacia el orificio abierto en la superficie carnosa del molusco, que experimentó los espasmos propios de un esponjamiento repentino.  La valva se cerró gimiendo quedamente sobre sus carnes.

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16 pensamientos en “Intercambios

  1. Nos dejas en ascuas. Yo, por el tono y por mi deseo lector diría que poco después el mejillón se abre y surge del interior el deseo cumplido; pero vete a saber. En cualquier caso he disfrutado cada palabra del recorrido,un intenso, poético, emotivo y hermoso recorrido hacia la formulación del deseo.
    ¡Marchando una de mejillones!

  2. Este micro es un regalo para el lector. Nos ajustas el paisaje y el tono, y nos lo dejas para que lo sigamos inventando a nuestro gusto.

    Gracias.

    Un abrazo.

  3. Dicen que si uno se acerca un mejillón a una oreja se escucha a Tom Jones cantando “Sex bomb”. A veces, también, a Martirio.

    Abrazos.

  4. Ella es una romántica perdida, él -el molusco- es todo oído y ya le gustaría ser alguien más que el mediador. El título promete. Tal vez el intercambio sea profundo y se vayan a vivir juntos a un arrecife de coral. Vaya usted a saber, que lo dudo.

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