Pasajes

Se desangra la pluma, y en su frenesí adictivo empapa cuartillas, anega la estancia, disuelve los muros. Deriva el escritorio, y aferrado al canto el escriba. Perdido en un mar de tinta arribará a territorio ignoto. A sus pies, un ánfora en la arena. Dentro, cuartillas, tintero y una pluma.

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12 pensamientos en “Pasajes

  1. El escriba condenado a seguir escribiendo por los siglos de los siglos, como tú, Alberto. Me gusta muchísimo este micro y su circularidad, pero el título se te ha colado dos veces 😉
    Un abracito

  2. Está claro que el primero que escribió que “tus ojos – no los suyos, que también – eran dos luceros” fue un genio, y el segundo un imbécil, y el tercero un… Supongo que de eso se trata, ¿no?
    Decir cosas viejas con palabras nuevas. Digo.

    Abrazos.

  3. Me gusta la ambientación evocadora de este micro circular. No hay viaje más largo en tres líneas y media.
    Abrazos de náufrago entintado.

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