Fetiche

maniqui(Fotografía cortesía de Rafa Turnes)

FETICHE

Supongo que sí, que, a mi manera, llegué a tomarle cariño al maniquí aquel. Bailábamos juntos todas las tardes. Al declinar el sol tomaba su torso mutilado entre los brazos y girábamos, girábamos, girábamos gráciles bajo la luz temblorosa de los hachones. Solo era un trozo de fibra de vidrio, lo sé… Y, sin embargo, a veces pienso que aquellos ojos suyos, de un azul tristísimo, hacían más por estar vivos que yo. Que tenían más derecho a estarlo, a permanecer encendidos sobre aquel el gesto huidizo de un cuello que pretendía evitar a toda costa el contagio de mi mirada, como si todavía estuviesen buscando algo más allá, un mañana al que aferrarse, una luz de promisión que les dijese que aún podíamos ser otra cosa que dos juguetes rotos engañosamente animados por el zumbido eléctrico de una silla de ruedas que giraba, giraba, giraba en vano sobre sí misma, una y otra vez, mientras contra la pared estallaba en esquirlas otra botella de bourbon vacía.

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Propuesta de relato a partir de una historia, una fotografía y un maniquí, junto con Inés Arias de Reyna y Ana Vidal.

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19 pensamientos en “Fetiche

  1. ¿Quién nos lo iba a decir, verdad? A partir de una foto sobre una faja, de un comentario casual de Inés surgió un relato, de su hilo fuimos tirando y aquí estamos, con tres relatos como tres soles 😉

    • Ciertamente hoy es un día especial por varias razones, entre ellas, que son escasas las ocasiones en que la onomástica de uno recae sobre un número capicúa 😉
      Muchas gracias, y un abrazo

  2. Duro, Odys. ¡Cuánta tristeza, cuánta amargura! Un micro que golpea en el paladar sentimental del lector, que no puede mantenerse indiferente ante esa sensación de plano secuencia que acaba en un abismo.

    Mis aplausos. Me marcho a leer a Ana y a Inés.

    Un abrazo,

    • Eso es, Pedro, tú lo has expresado muy bien, se trata de una derrota existencial contada desde el fondo del agujero… Haces bien en acudir presto a leer los otros dos relatos de esta serie, porque no tienen desperdicio. Abrazos!

  3. Ha sido una gozada este intercambio. Lo que da de sí un recuerdo :). Aunque la historia real es más surrealista si cabe que lo que hemos contado cada uno.

    • Ardo en ascuas por conocer la verdadera historia tras el maniquí… El otro día escuché en la tele que Brad Pitt estaba dispuesto a pagar una millonada por hacerse con un video en el que supuestamente aparece Angelina en una escena de corte sadomado; lo que me llamó la atención es que, al parecer, dos de los aditamentos que luce la diva son sendas cruces de esparadrapo sobre los pezones… Escuchar eso y acordarme del maniquí fue todo uno!

  4. Pingback: El maniquí | Lady Dragón

  5. Pobre, para un instante de felicidad que podría tener con el baile, la botella de bourbon y la mirada al cuello, viene un señor escritor y le estropea el momento con sus miedos.

    Me ha gustado. Gracias por el relato Odys. Abrácese

  6. Pingback: El maniquí | Lady Dragona

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