Hoy, como ayer

Hoy es un día de sombras grises envueltas en estolas de bruma. De paraguas tercos y charcos revueltos y gaviotas que graznan sobre los nidos vacíos. Hoy he visto una mujer cantando un villacinco bajo la lluvia, en una plazoleta desierta sino por árboles mustios, y a un niño que miraba a través de la calle como solo pueden mirar los niños, absorto en una pareja de jóvenes mendigos. Los tres sentados, los tres inmóviles, cada cual en su hueco, cada uno en su burbuja. Y también he visto un ratón muerto.

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21 pensamientos en “Hoy, como ayer

  1. Gran escena, muy buen manejo del lenguaje y del lirismo, gran recreación de esa atmósfera gris, como el día. Y esa frase final, que parece romper, por inesperada y sórdida, el frágil equilibrio de la imagen precedente. Así que, un aplauso.

    Y feliz entrada de año.

    Y un abrazo.

    • A veces las imágenes se te presentan caminando por la calle de un día tristón, y uno las recoge en un desahogo. Tarde o temprano siempre vuelve a lucir el sol, aunque no para todo el mundo.
      Un abrazo, Iván, y feliz año

  2. Perfecto equilibrio de burbujas, que sólo se rompe al final… voluntariamente. Una escena de diciembre y fin de ciclo. Esperemos que el paf deje un bonito brillo de jabón flotando en el aire, al menos.
    Feliz Año.

  3. Brillante, mounsieur.
    De principio hasta ese pobre roedor – no sería Súper Ratón, ¿no? – espachurrado en la vorágine de los tiempos. A la mer el 2012 y feliz 2013, capitán.

    Abrazos.

  4. Que me gusra mucho, que la leche en bote, ya tú sabes.
    He sintonizado muy bien con la emoción que transmites.

    Será que a veces rn los paseos, aunque sea en lugares distantes, se pueden ver cosas aprecidas.

    Abrazos Albertsan, te deseo un año nuevo lleno de más historias y sobre todo buenas noticias 😉

    • Me imagino con los ojos cerrados, los brazos extendidos, las palmas abiertas, la cara vuelta al cielo, el olor perseguido de la primavera y, en un visto no visto imprevisto, el impacto traicionero de una caca de gaviota. Puedo olerlo, !puedo olerlo!

  5. Gris con ciertos despuntes que quedan apagados por la imagen del ratón muerto. Interesantes detalles captados que quedan fundidos de forma literal en un final arriesgado, sentido sin alguno. Y hoy igual que ayer.

    Tómese algo que yo le invito y brindemos por un feliz año nuevo.

  6. Creo que no había leído este relato hasta hoy porque le hacía falta un día de lluvia. Me encanta, yo conozco esa plazoleta desierta sino de árboles mustios. Y mi hijo siempre señala el ratón muerto, aunque él dice que es una rata y se ríe a carcajadas.
    Un abrazo

    • Sí, es cierto, Ana, hay textos que es mejor leerlos cuando más en sintonía puede estarse con lo que describen, que en esto caso son más… sensaciones, o sentimientos, que una trama narrativa. Más poema en prosa que microrrelato, vamos. Un abrazo

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