Sobre los huesos fosilizados de un sueño extinto

—Iban a dar las doce. La fiesta no había hecho sino comenzar. Sobre los huesos fosilizados de un sueño extinto celebraba la barbarie caníbal sus orgías de salón. Tan civilizados ellos.

»El mundo era un serrallo disfrazado de proscenio, un orificio promiscuo y viscoso de entrada y salida para apóstoles de sí mismos, marchantes de carnaza y colmillo y sodomitas refinados enganchados a la carroña. Invisibles, nosotros aplastábamos el rostro contra los ventanales. El viento venteaba las babas de apóstatas delirantes que por tener solo tenían hambre.

»Interpretaba la orquesta una mazurca para mil ciegos que hacían oídos sordos al fragor creciente de las pezuñas en el tremedal.

»Se apagaron las luces del palafito. Sonaron las campanas en el carillón. Por entre la bóveda de costillares amarillentos titilaban las estrellas sangrantes en su errántico peregrinaje.

—¿Errántico? —me interrumpiste entonces—. Ese vocablo no existe.

Ya ves, te hubiera matado allí mismo, pero ¿de qué hubiera servido? Todo lo que podía ser ya había sido. Tú y yo componíamos una triste estampa de sombras que parlaban ociosas en el desierto, y la mía aún tenía en la antecámara una historia que contar.

—Ahora sí —afirmé en cambio.

—¿Y qué pasó luego?

Removí las ascuas con la punta de mi espada y contemplé en silencio las imágenes que me hacían señas desde la espesura de la ciégana, más allá de la urdimbre engañosa del calvero.  Sonreí. Aún no había llegado mi hora, o tal vez sí.

—Estallaron las cristaleras, entramos a sangre y fuego; hicimos joyas con sus huesos y caldo de sus sesos. Lo de siempre. El sumiller fue convocado y nombrados los lacayos. Trajeron puros, antifaces y espumoso. Se arrancó a tocar la nueva orquesta un viejo vals para endemoniados inéditos. Ahítos de carne, brindamos y bebimos y bailamos e hicimos oídos sordos al eterno clamoreo de los cencerros en el tremedal. Teníamos que apurar el momento, ¿entiendes? La fiesta no había hecho sino comenzar.

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16 pensamientos en “Sobre los huesos fosilizados de un sueño extinto

  1. Francamente, me parece descomunal que apoyes el texto entero en la semántica. Como un jugador experto que apostara todo su caudal al 9 rojo.
    Mi admiración más sincera.

    • Quería construir una suerte de relato-poema a partir de una frase que tenía apuntada en un cuaderno caótico, la frase que da pie al título. Y el resultado es éste. Por el momento. Abrazos.

  2. Pues no sé si es la semántica, o tal vez el lenguaje, pero no me he enterado de casi nada, torpe que es uno. Me quedo con que si la fiesta ha comenzado que no la pare el hombre.
    Abrazos

  3. Brillante recreación onírico-poética del mito del eterno retorno. La espiral, el bucle, la jauría, el fósil de la realidad. Un Corujo escrito desde el omoplato.

    Abrazos.

  4. ¡Ah! pero se trata de lenguaje pues yo pensaba estar leyendo toda una historia de fantasia heroica.
    ¡Vale! lo admito, me da mucha envidia leerte en este registro.

    Besitos

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