Crepuscular

Algunos se esconden, donde nadie pueda verlos, avergonzados de los mendrugos que roen con ansia, avergonzados de su vergüenza, de los harapos que visten sus hijos, del miedo que les atenaza. Tampoco nosotros somos mejores. Como perros encadenados, asomados a las ventanas ladramos y maldecimos entre dientes sin atrevernos a movernos del sitio.

Quién tirará la primera piedra.

Envueltos en hábitos sobrios, Ellos cierran filas y avanzan en procesión por paseos y avenidas. Creyentes de toda la vida y conversos de última hora les reciben hincados de rodillas. Mesándose los cabellos, muchos son los que les aclaman. Los hay que se arrastran a sus pies y piden perdón deshaciéndose en súplicas. Ellos ofrecen sus conmiserativas sonrisas, acarician sus cráneos rapados y les exhortan a llevar su carga con estoicismo. A todos bendicen, tras señalar con dedo huesudo ese horizonte terrible, insondable, donde -insisten- acecha el Maligno. Nunca dejan de barrer las multitudes desvaídas con el acero de sus miradas grises, y si encuentran algún rastro de color, un verde esperanza, un amarillo canario, un azul diáfano, un naranja, lo rodean y ahogan con mano firme, mientras las lágrimas recorren sus rostros marchitos y sus labios desgranan esa letanía cien mil veces repetida con que sostienen nuestro mundo -dicen- en un eterno crepúsculo: O nosotros, o el abismo.

Solo aceptan el rojo purificador del martirio. Y mientras tanto, la lluvia, sigue cayendo, terca y cansina, lavando las calles -dicen- del estigma de nuestra culpa.

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16 pensamientos en “Crepuscular

  1. Mira, después de leerlo sólo me apetece gritar. Fuerte.

    A esos los veo muy a menudo desfilando y señalándome con el dedo, torciendo el gesto y perdonándome la vida. Cada semana. Al menos de momento.

    Me voy citando a N. “No es su amor a los hombres, sino la impotencia de ese amor lo que retiene a los cristianos de hoy… de llevarnos a la hoguera”

    Texto demoledor.

    Abrazos

  2. Vaya, creo que es la primera vez que veo escribirse a alguien a sí mismo.

    Al texto. Me gusta la palabra que utiliza Xesc: demoledor. Sin duda que tiene su componente erótico-religioso, pero también se desliza hacia el miedo. El miedo que desde todos los ámbitos pretenden inculcarnos. Que si la prima de riesgo, el déficit, y su p.m. Grande, apocalíptico, colosal.

    Abrazos, varios, a repatir entre todos los odys.

    • La política del miedo es tan vieja como el hombre, como usted bien sabe, señor don Mejillón. Por mucha sutileza que le impriman al mensaje en nuestra vieja Europa anquilosada, en el fondo no es muy distinto del que utilizan los dinosaurios de Pyongyang. O nosotros, o el abismo.

  3. Señor ODys esto es una alegoría-parábola en toda regla. Es una estampa ácida y sin piedad de aquellos que teniéndola presumen de tenerla…y siendo no son, pero que son (aquí va una palabrota) son….

    Kss

  4. Sí la palabra es demoledor e inquietante y es que estoy harta de vivir respirando miedo por todas partes, pero muy harta. El abismo me parece más apetecible que ellos. y no sigo que hoy estoy muy enfadada.

    Besitos

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