Variaciones

El viernes escribí dos versiones de un relato. Para ayudarme a decidir con cuál me quedaría, se las envié a cuatro amigos para que las valorasen. Dos se decantaron por la primera, y dos por la segunda. Dejo ambas aquí, por si alguien más quiere entrar al trapo y deshacer el empate…

OTREDADES (1) . Hay nombres que no resultan apropiados para un cactus. Un cactus puede llamarse Flanagan. También Lassiter, Segismundo o Robespierre. Señor Fang, si me apuras. Pero nunca Ildefonso. Ildefonso no es nombre para un cactus. El problema reside en que Ildefonso no sabe que es un cactus sino que, antes bien, cree ser puercoespín. Y quién soy yo para quitarle esa ilusión. Por eso le alimento con bulbos, tubérculos y raíces, y por eso cuando se asusta se hace una bola y no hay quien le haga salir al jardín. Como todo el mundo sabe, un puercoespín puede llamarse perfectamente Ildefonso.

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OTREDADES (2). Hay nombres que no resultan apropiados para un cactus. Un cactus puede llamarse Flanagan. También Lassiter, Segismundo o Robespierre. Señor Fang, si me apuras. Pero nunca Ildefonso. Ildefonso no es nombre para un cactus, eso bien que lo sé. Pero el problema no reside ahí, sino en la reflexividad del saber. En saberse o no saberse, en quién sabe qué. ¿Puede serse sin saberse? ¿Y saberse sin ser? Se sabe o no se sabe qué se es, e Ildefonso no sabe que es un cactus: Ildefonso cree ser, ¡se sabe, pues!, puercoespín. Y quién soy yo para privarle de razón, quién para negarle la salsa de su ser. Ni quiero ni puedo, pues si querer es poder, no se puede ser sin querer, ni forzar a quien quieres a ser lo que no es. Por eso le alimento con bulbos, tubérculos y raíces, y por eso cuando se asusta como ahora se hace una bola y no hay quien le haga salir al jardín. Aun así, asustado y todo, al saberse es, y como todo el mundo sabe, un puercoespín puede llamarse perfectamente Ildefonso.

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VOTACIONES:

Primer relato: 14 votos

Segundo relato: 6 votos

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43 pensamientos en “Variaciones

    • Diantres, primera rotura de empate. He añadido un marcador electrónico para poder visualizar mejor el avance de la votación.

      Guayominí, tguá puá. La Magtiniq, duá puá.

      Besos, guapa.

  1. Yo sigo votando por la primera, me parece más diáfana, más limpia la otra creo que marea l la perdíz y al menos a mí me saca del texto….

    Kss

  2. Yo me quedo con el primero, sin duda. El segundo no aporta nada que no diga el primero. Bueno, sí aporta: un trabalenguas y un trabaneuronas. Si estuvieras escribiendo un monólogo humorístico me quedo con el segundo. Pero prefiero el primero como micro.

    Por si te sirve.

    La moraleja, en todo caso, es clara. Busca un número impar de opiniones.

  3. Me gusta más el segundo por la reflexión “filosófica” que plantea pero quizás se exceda en las revueltas, el primero se queda en un esbozo, por lo que opto por una tercera versión intermedia.
    ¡Perfecto! en lugar de ayudar complico aún más el dilema pero todo ser por intentar llegar al texto perfecto.

    • De hecho, hay una tercera intermedia, pero preferí no incluirla para no ser demasiado plasta. O sea, que la segunda pero con matices. No sé si darle un voto o tres cuartos de voto 🙂

      A veces es necesario complicar las cosas para poder simplificarlas luego…

      Besos. !Cuánto tiempo!

  4. Buenos días Sr. Odys

    Yo me abalanzo sobre el primero sin dudarlo. Los giros y regiros de las cuestiones del segundo me despistan y creo que en el primero ya están implícitos. Es mejor dejárselos al lector. Que las preguntas se las haga él. Tú ya lo planteas y lo presentas y a partir de ahí… Que cada cactus aguante su espina y cada puercoespín la suya.

    Abrazos

    PD: ¡Ya vi que encontraste el vídeo del aeropuerto del abuelo y lo compartiste! Es impagable. Cierto. Lamentablemente en ocasiones uno no sabe si reír o llorar a moco tendido.

  5. El primero sin dudas. Es claro, concreto, directo y enternecedor. El segundo con toda esa parte de ensayo hace que pierda fuerza la historia de Ildefonso.

    • Hola Luisa, es cierto, Joaquín siempre ha sabido explicarse muy bien. No como yo, que empiezo a perderme: contar con los dedos nunca ha sido mi fuerte. Creo que van siete votos para la primera…

      Besos.

  6. Estas entradas trampa me gustan, y mas hoy día del libro y de la rosa -no es un comentario gratuito, como todo el mundo sabe las rosas tienen espinas-. Precisamente esta semana me han regalado un cactus, en señal de amor supongo, y sorprendentemente de su tronco hueco emergió un puerco espín, sí, Dios los cría y ellos se juntan. Me planteé esa misma reflexión, pero no fui capaz de resolverla, y ahí están los dos sin nombre que los cobije. Primero porque no he sido capaz de determinar el sexo, ni del cactus, ni del puerco espín, creo que el cactus es masculino, el animalito me mira con ojos tiernos, como buscando a su camada. Yo me quedaría con el primero, por su sencillez, por su equilibrio…pero me gustan los textos con aristas, con cajoncitos que se abren, con puertas interminables, esos que se leen desde la lejanía, que te llevan a un acantilado….Me quedaré con el segundo, para dar un poco de emoción a esta carrera, para que el lunes sea un poco mas largo.
    Un abrazo

    Pd.: ¿Alguien sabe como determinar el sexo de un puerc@ espín? agradecido…

    • Se le busca la colita, y si no se le encuentra, se le lleva de paseo hasta las tiendas de moda para puercospines y se observa sus reacciones al pasar ante los escaparates de ropa para ellas y ropa para ellos. No falla.

      Voto para el segundo textículo, pues. Un abrazo.

      • Odys, deberías de ver como ha cambiado la moda para puercoespines. Lo hice, dos mañanas viendo tiendas, no se inmutó, no parpadeaba, ni un gesto, ni siquiera una simple señal. Es muy suya (o suyo). Seguiré probando.
        Un abrazo.

      • Entonces deberías considerar la posibilidad de que tu puercoespín sea hermafrodita. O un caracol. ¿Quizá necesite gafas? Por si acaso, llévale al otorrinolaringólogo, nunca se sabe…

      • Odys, agradecido por tus comentarios, no sabes lo que quiero yo a ese animalito. Gafas ya lleva, las traía de serie, le miraré la graduación, no hay nada peor que percibir el mundo sin llegar a verlo. Claro se sabe o no se sabe lo que se es, pero para saber hay que ver, y cuando ves ya no puedes dejar de ver.
        No, caracol no es, de eso estoy seguro. El otorrino me lo pienso, ahora con la crisis no creo que entre por la Seguridad Social. Lo peor, el cactus comienza a tener crisis de melancolía…

      • Confirmado, no entra. Ni las operaciones a corazón abierto: demasiado costosas. Cuídame al cactus, las crisis de melancolía pueden devenir en neurosis. Si le dejas frente a la tele, procura que no vea Sálvame Deluxe.

  7. Recien amanezco, ya sé, ya que no son horas, y casi sin estar despierta del todo, me quedo con el primero. Es el que más claro ha llegado a mi cerebro o más me ha pinchado, no sé.

    Besitos

    • Saber o no saber: no sabía que fueras noctámbula, o noctívaga, quizá noctófila. En cualquier caso, mientras te desprendes de las muselinas del sueño, apunto el voto y te devuelvo los besos.

  8. El primero me ha llegado directo, la lectura del segundo me ha resultado más complicada, y me parecía más un trabalenguas, como dijo Jesus. Si no hubiera primero le haría alguna corrección al segundo, pero es que hay primero y sugiere mucho y es redondo. Así que… con él me quedo.
    Abrazos

  9. Yo voto por el primero. Es más clara la intención. De hecho, con el segundo, que tiene, ideas y argumentos muy aprovechables, podrías hacer otro micro. Otro que no hable de identidades. Sólo que hable de dudas e inseguridades.

    PD. Yo tengo una planta discretísisma que se llama Mariajesús, que no habla por no ofender. También tengo algo escrito de ella.

    • Dicen que a las plantas les gusta la música clásica. Supongo que Mariajesús tocará el acordeón, como poco.

      Muchas gracias, caballero. Su voto va para el segundo.

      Que no, que es broma.

  10. Hola Odys. Me gusta más el primero. Como alguien ha apuntado, el tema de la reflexividad del saber puede dar mucho juego. Los trabaneuronas como también alguien lo ha llamado no me gustan más allá de la fonética implícita, graciosa una vez y pesada a la que hace dos.

    Le doy diez puntos al primero. O veinte.

    Abrazos.

  11. Yo también me decanto por el primero. Y eso que me gusta llevar la contraria. Pero es que el primero me parece que fluye con soltura, hasta acaba pareciendo natural que uno se pregunte qué nombre le pega a un cactus. El segundo me parece más forzado, más complejo de digerir.
    Saludillos

  12. Buen ejercicio, Odys. Pero vayamos por partes.

    Voto por la priimera versión, aunque ·”el concepto” me parece fantástico, en cualquiera de las dos versiones.

    Y la experiencia a rescatar es que -si de votar se trata- nunca puedes elegir jurado en número pares.

    Un abrazo,

  13. Parece ser que no han calado los mensajes subliminales que he ido dejando, y el podenco sigue cobrando ventaja. Esperemos que no termine estrellándose contra el ficus itinerante de Agus…

    • Mira, un mantra. Me lo acaban de enseñar:

      Om mani padme ommmmmmmm…
      Om mani padme ommmmmmmm…
      Om mani padme ommmmmmmm…

      Tienes que meditarlo suspendida sobre una flor de loto, aunque no necesariamente. Lo importante es repetirlo hasta vaciar las goleadas de todo contenido. Lo importante no es estar en mayoría o en minoría. Lo importante es estar.

      Om mani padme ommmmmmm….

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