MENTIRAS

Ni siquiera me acuerdo de qué me reía. Alguna declaración oficial más altisonante que otras. Algún insulto a la inteligencia pronunciado con gran dolor de corazón y sincero pesar de cargo público y responsable. Algún gesto dramático, ensayado en mitad de otra pantomima.

«Todo es mentira», dice. Acababa de pasar junto a mí y estaba a punto de sentarse al otro lado de la mesa de lectura cuando mi risa le detuvo. La suya se le escapa como una aceleración descarriada de su respiración trabajosa. «Todo mentiras», repite. A través de los ventanales a su espalda puedo ver a los niños jugando en el parque, bajo las ramas desnudas de los plátanos levantan un muñeco de nieve. «Todo menos esto». El viejo se inclina sobre la mesa y señala con dedo tembloroso el precio y la fecha del periódico. Luego se sienta a contemplarme. Le miro y sonrío. Sonríe y asiente. Doblo el periódico y lo deslizo en su dirección. «Pero recuerde que todo es mentira», digo. Asiente y sonríe: «Absolutamente todo». Lo abre y comienza a devorarlo con avidez. «Los hombres jugamos en bolsa», dice. Y se ríe.

Y los niños, en el parque. Le han arrancado la zanahoria al muñeco de nieve, le han sacado los ojos y la boca y le están tirando piedras. En la biblioteca solo se escucha el latiguillo constante de las historias que se deshacen con el pasar de las hojas, y la respiración del mundo, cada vez más trabajosa.

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12 pensamientos en “MENTIRAS

  1. Me gusta el ambiente desesperanzado y melancólico que pintas, sobre todo en las imágenes del párrafo final.
    El precio y la fecha como única verdad; uf. Vivir tiene un coste desolador. Quizá no es lo que tú decías, pero es lo que yo he leído hoy.
    Abrazos.

  2. Creo que cada época tuvo sus bufones y sus crueldades y el respirar del mundo siempre fue trabajoso. Qué sucede con un enfermo crítico al que cada vez le cuesta más respirar? Quizá ya lo estemos presenciando.

    Un abrazo

  3. Admiro tu apuesta por contar desde la forma y el lenguaje. En este caso, me sorprende la arquitectura cíclica de la pieza que se articula desde la palabra mentiras del título. Es como si fueras trazando una espiral rota, línea tras línea, que se comprime sobre sí misma una y otra vez.
    Y al final es desasosegante. Bravo.

    Abrazos.

  4. Alberto, has logrado una ambientación extraordinaria. Esa risa contagiosa de quien sabe que todo es mentira, y se ríe, con sorna y pena, como solo lo puede hacer aquél que es poseedor, no sé si de la verdad, pero sí del conocimiento.

  5. Me gustaría que me entrara la risa en vez de recargarme de pesadumbre cada vez que entro al circo de las noticias. Luego tengo que sobreponerme para no destrozar el muñeco de nieve.
    Me alegra mucho descubrir esta otra forma de expresarte. Estás sembrao.
    Saludos cordiales.

    PD.- Ya me estás jodiendo un poquito con este rollo de tener que rellenar mis datos cada vez que te que hago un comentario. A ver si nos espabilamos Agus.

  6. Sí, todo es mentira menos el precio y la fecha… Menuda manera de contarlo utilizas la palabras para dejar un peso de tristeza dentro y lo remata esa escena del parque y esa respiración del mundo.

    Muy bueno, de verdad

    Besitos

    • Juan, Agus es como Jesucristo Superstar, ha venido al mundo a cargar con nuestras collejas, así que tú dale, dale duro al bivalvo 🙂

      Ni todo es mentira ni todos se dejan engañar, por fortuna.

      Chin chin, Felices Fiestas!

  7. Buenas mentiras, pero “Espejuelos” me gusta más.Es magnífico, me ha encantado. Su final es sublime. Yo quiero esas gafas especiales. Enhorabuena. Qué lujo. Un saludo y Feliz Navidad.

  8. Muchas gracias, Mar, a mí también me gusta más. Las gafas son de fabricación casera, si quieres unas tendrás que fabricarlas, pero cualquier material que te parezca idóneo servirá 🙂

    Besos, y Felices Fiestas.

  9. Me parece genial esa superposición de imágenes. Los hombres jugando (especulando) en bolsa (algo que es mentira, que no existe, lo que hay en bolsa no es físico), mientras los niños juegan en el parque angelicalmente a destrozar el muñeco con las manos, hasta sacarle los ojos. Y eso sí es verdad. Es cierto, todos tenemos un niño dentro.

    Saludos

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