Confluencias

La semana que viene voy a dedicarla por completo a Radamel y a sus cuantos divinos, así que aquellos que no estéis interesados podéis tomaros una semanita de vacaciones de mí. Hoy os dejo un relato que publiqué en una etapa anterior de este blog, y que he modificado ligeramente a raíz de unas lecturas muy interesantes que he estado haciendo últimamente. Os deseo a todos un gran fin de semana.

CONFLUENCIAS

Sentado en un banco de la plazoleta, bajo la luz tamizada de un otoño caliente, cerraste el libro y, al igual que su protagonista, decidiste seguir a la primera persona que pasara delante de ti. Por diversión. Por curiosidad. Porque a veces la voluntad es caprichosa y demanda acciones que no pueden explicarse.

Pero pasamos dos, seguíamos trayectos convergentes y nos cruzamos frente a tu figura.

Durante una fracción de segundo, el tiempo nos detuvo.

Confundidos, nos miramos.

Admirados, nos reconocimos: formábamos parte de una misma onda imaginaria que expandía horizontes explorando curvaturas espaciotemporales.

Entonces la onda se colapsó, y como tres puntos en fuga se separaron para no volver a encontrarse. El viejo prosiguió su camino hacia el camposanto. El niño buscó el abrazo de su padre. Y él retomó el libro de su vida por el mismo renglón donde lo había dejado, justo un momento antes.

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15 pensamientos en “Confluencias

  1. Odys, el viaje de la vida es así, y como los ríos que van al mar, este siempre nos lleva al camposanto, o al crematorio. Lo peor es cuando te aparece la vida, así sin avisar, y ves el futuro, o el pasado, o las dos cosas a la vez. ¿Qué puedes hacer? respirar hondo y volver a leer la misma línea. Hoy no he bebido alcohol, todavía, pero me siento confundido.
    Un abrazo, y buen fin de semana.

  2. Creo que no conocía este texto, pero no me es extraño. Refleja una virtud de tu escritura que admiro: el lirismo. Y especialmente, la aplicación de su dosis precisa. Resultado: la melancolía se puede asir.

    Disfrute usted del fin de semana, corto e intenso, cual mejillón.

    Abrazos.

  3. He aquí un personaje dichoso. Tuvo un padre que lo amó, llagará a viejo y podrá visitar las tumbas de aquellos a quienes amó por sus propios medios. No sabemos más detalles, pero el momento de la confluencia es sereno.
    Y tu modo de narrarla, extraordinario!

    Te veo en lo de Radamel

  4. Me gusta este tratamiento poético y lúcido del tema de las cuerdas, la dimensión temporal, etc. La triple proyección de pasado, presente y futuro en el relámpago de una línea de lectura, en un pensamiento. Lo que no entiendo es que el narrador en segunda persona desaparezca en el último párrafo, lo he releído pero no sé ver el porqué.

  5. El tema espacio temporal me da tanto vértigo como pensar en el universo. Así me he quedado, mareada con tus confluencias y, tengo que decírtelo, un tanto atemorizada. Miedo a lo desconocido, dirían que es.

    Abrazos variados.

  6. Este tipo de confluencias con detención temporal suelen suceder en los anuncios de perfume o de desodorante. Seguramente me acordé de ellos por la cualidad visual del relato.
    Un fuerte abrazo,
    PABLO GONZ

  7. Hay fenómenos que solo pueden ocurrir en la imaginación, y hay fenómenos para los que la imaginación no está preparada. Resulta fácil imaginarse -y representar, por ejemplo a través de un anuncio de desodorantes- una situación como la descrita en este relato. Y sin embargo, ¿cómo imaginarse un universo formado por once dimensiones?

    Vivimos en un mundo extraño. No me extraña que asomarse al mismo produzca vértigo…

    Besos y abrazos.

  8. Lo había leído en su momento. Leído y admirado. Y creo que por entonces te dejé un comentario en el que te decía que me asombraba la capacidad para proyectar al ritmo del relato ese instante de suspensión temporal que provoca la confluencia de caminos. El micro, además, dispara la dimensión físico-existencial de nuestras vidas. Como tú dices, vivimos en un mundo extraño. Aunque extrañamente poca gente sepa advertirlo.

    Por cierto, fabuloso el micro que te colgó Fernando en La nave de los locos. Da para un análisis tan amplio y yo ando tan justo de tiempo que, lamentablemente, no te dejé ningún comentario. Déjame que te diga, a modo de resumen, que tu narrativa está tocada por una gracia especial.

    Saludo y abrazo.

  9. Gracias Iván, el relato que apareció en la nave es uno de mis favoritos. Encuentro que tiene algo especial, quizá porque conjuga elementos mitológicos y astronómicos con una realidad familiar bastante más prosaica.

    El mundo se torna tanto más extraño cuanto más lo observamos, tanto más indescifrable cuanto más empeño ponemos en descifrarlo… nosotros, los seres humanos, quizá los más extraños de todos.

    Un abrazo.

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