Los calcetines eran míos

Era una tarde muy prometedora de julio. Acudía a una cita, por lo que me había vestido para la ocasión: camisa de seda blanca y cuello redondo de Antonio Arnau, pantalón beige de lino de Adolfo Domínguez, zapatos de verano de piel de cocodrilo,  cinturón a juego de Canducci y calzoncillos dorados de seda de Kelvin Kline. Los calcetines eran míos. Cuando aquella tiorra me viera llegar al volante de mi cavallino rampante se iba a derretir de gusto. Pisé a fondo el acelerador y dejé que me embriagara el poderío que florecía en la entrepierna. De repente, un pensamiento angustioso me hizo llevar una mano al salpicadero. Exhalé un suspiro de alivio: dos cajas –qué menos, de preservativos; y extra-sensibles, por supuesto. Ella me esperaba en la curva siguiente. Vestía una capa negra con capucha de Christian Dior, conducía una vaca lechera suiza y en el  hombro huesudo portaba una guadaña último modelo, también de importación. Sonreía cuando me embistió.

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10 pensamientos en “Los calcetines eran míos

  1. Sólo se muere una vez, menos James Bond y algunos otros de su calaña, de modo que….me parece genial que se hay vestido para la ocasión. Y que lo disfrute.
    Por cierto, ¿dices que los calcetines eran suyos? Me extraña que se los haya hecho él, fíjate; tendrán marca pero supongo que no la quiere decir porque no tiene pedigree.

    Un micro muy divertido. Sí, señor.

  2. ¡Jajaja, qué estupenda versión de la chica de la curva! Por cierto que el micro de leyendas urbanas de Manu Espada la menciona, parece que los temas se llaman en la blogosfera… No sería mala idea coordinar.
    Abrazo marciano.

  3. Me voy corriendo para el hospital a que me hagan “horrores” un rato, pero mira me voy a estar acordando de este micro y de “La hora sexta”, a ver como lo cuento cuando me de la risa a los de la bata blanca. Por cierto… ¿serán suficiente dos cajas de preservativos? yo creo que este chico tan bien vestido ha hecho corto.

    Besitos y gracias por las risas.

  4. Lo más interesante y pasa de describir el color, el estado y la marca. ¿Qué sentido tiene saber el resto si falta el detalle principal? Ella no necesita correr para alcanzar a nadie, así que puedo imaginarla perfectamente sobre el lomo de una vaca suiza pero me resulta muy difícil dejar de pensar en esos calcetines….

  5. Lo importante de los calcetines no es la marca. Lo verdaderamente importante de los calcetines no es su color, o que los dedillos asomen o no por los agujeros. Lo importante es que no huelan. Nunca, pero sobre todo en las ocasiones especiales 🙂

    Besos y abrazos.

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