Pastoril

Tu abuelo era pastor de centollos. Mientras el perro mantenía a raya el rebaño, él tocaba la cítara y se fumaba la hierba que crecía salvaje en las montañas, aunque no necesariamente por este orden. Decía que por aquel entonces aún podían verse ninfas y sátiros retozando en los bosques. Siempre fue un cachondo. Pero a veces se le iba la pinza, y en eso se parecía mucho a sus centollos. Como todavía no se habían inventado los perros de usar y tirar, y era éste quien solía pagar los platos rotos, el abuelo tenía que meter los pedazos en un macuto y bajar a la ciudad, donde un zapatero remendón le recomponía el cánido  por un módico precio. Fue en una de esas escapadas cuando conoció a tu abuela, una joven pizpireta que cantaba al piano en un club de jazz, aquí mismo en el distrito rojo. El abuelo quedó prendado de su voz y prendido de sus encantos. En una de esas noches locas de mirada vidriosa y azufre en el aliento, entró en el local por las bravas, agarró a tu abuela del moño y la arrastró consigo hasta una cueva en el monte. La pobrecita se pasó nueve meses cantando para él, eso cuando no la tenía ordeñando centollos. Al cabo nacería tu madre, jovencita, pero esa es otra historia, y estos otros tiempos.

Anuncios

14 pensamientos en “Pastoril

  1. Me gusta desde la ironía del título hasta la originalidad que llena el microrrelato y el retrato surrealista de un macho cavernícola de pura cepa 😉

    kisses Albertsan

    • Un macho de los de toda la vida, nada que ver con algunos jovenzuelos mariconcetes de hoy en día que se depilan las piernas, acomplejados y melindrosos. Si Franco levantara la cabeza…

  2. Me ha desconcertado un poco que empiece “el abuelo” y luego se pase a “tu abuelo”; de entrada y sin reflexionar me ha parecido un cambio de narrador. Aunque seguramente soy yo quien lo ha leído a la ligera. Por lo demás me parece tan Corujo como siempre, con mucho genio e ingenio, y asociaciones hilarantes frase sí y frase también… La abuela pizpireta que ordeña centollos me parece antológica. Creo que a grandes rasgos hay dos grandes categorías de personajes en Odys: los tremebundos-bárbaros como el abuelo de aliento de azufre, y las víctimas resignadas a un absurdo rocambolesco. Es un buen cóctel.
    Y ya está, ya me callo y te mando mi enhorabuena y mis saludos afectuosos.

    • Tienes razón… Situados en un contexto más amplio, dicha confusión no se produciría, pero aquí sí, al arrancar el texto con “el abuelo” puede llevar a pensar que quien habla es nieto, y no alguien que está hablando con el nieto (como cuando hablas con tu hijo de tu esposo, por ejemplo, y le llamas papá)… Pero dada la naturaleza del texto, creo que es mejor cambiarlo, para evitar interferencias.

      Thank you 🙂

  3. Hilarante y vanguardista revisión del género pastoril, resuelta con maestría y requiebros varios al uso de la casa. Supongo que no es lo mismo un perro de usar y tirar que uno de tirar y usar. Un placer.

    Abrazos.

  4. El arranque es fantástico con ese tu abuelo era pastor de centollos, y así continúa dejando un rastro de ironía y de paso, como quien no quiere la cosa, dándole una vueltecita a la violencia de género. Me gustó mucho.

    Besos sin violencia de ningún tipo.

    • La violencia es siempre el último recurso. Que se lo digan si no a los mercados. Para qué enviar tanques y aviones cuando podemos enviar a Moody´s, Fitch y Standard and Poors 🙂

      Besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s