El bigote y un señor

Muestra el señor
un hermoso bigote de ocasión,
mostacho relativista y carnavalesco,
delirio daliniano de quita y pon.


Y se me ocurre que así es
por bigotes como aquél
que todos somos Harry Potter.
La varita mágica en alto,
¡Presto! ¡Avanti! ¡Abracadabra!
El erótico enmascarado canta
que el bigote no es suyo,
ni tuyo ni mío
ni nuestro ni vuestro,
sino de ella.


El bigote, señores, tiene dueña.
Una perla en una concha,
una diosa en una vieira.

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14 pensamientos en “El bigote y un señor

  1. Estos hermosos y a la par juguetones ripios, junto a la ilustración bigotuda o coñuda según se mire, deberían ser de lectura desobligada en todos los colegios de todos los mundos. De ser así, nadie cortaría nunca más el césped de nuestros campos. Y la humanidad podría pasearse desnuda, mientras éste nos haría cosquillas metafísicas.

    Abrazos.

    • Qué frase más romántica te ha salida, Agus: “Nadie cortaría nunca más el césped de nuestros campos”… Lleva un rato cosquilleándome las esferas donde gravita la imaginación.

      Ah, qué día más hermoso…

      Abrazos.

    • Esa foto era el avatar de un tío que hace tiempo, mucho tiempo, tenía un blog en la comunisecta de blogs del país digital. El avatar era tan pequeño que durante un tiempo, mucho tiempo, un servidor creía que era un bigote real, y que el vientre terso y liso que lo precedía era una barba blanca, lo que en conjunto daba al avatar un aire de señor maduro y respetable. Un día alguien me hizo caer de la burra, y a raíz de dicha caída surgió esta sencilla composición. Por eso no se entiende ni tiene razón de ser si no va acompañada por la correspondiente fotografía.

      El caso es que la foto original, la del avatar, sigue disponible en la red, pero es demasiado pequeña para que pueda apreciarse en toda su hermosura. Necesitaba encontrar una foto mayor, sabía que tenía que haber alguna disponible en el ciberespacio, pero no sabía por dónde empezar a buscarla… Ni os imagináis las cadenas de palabras que he tenido que introducir en gúguel hasta encontrarla 🙂

  2. Buenas risas me ha traido esta ocurrencia 😉 aunque en los tiempos que corren, el bigote sería algo más…hitleriano. Abrazos!!!!

  3. Qué bueno, me ha recordado al libro aqueñ de Juan Manuel de Prada cuando Juan manuel de Prada molaba titulado “Coños”, y a esa canción que cantaba Raimundo Amador y que compuso pavglo Carbonel, “Ay, qué gustito pa mis orejas, enterraíto entre tus piernas”.

    • Una vez estuve en un hammam en Marrakesh en cuyo vestíbulo había fotos de Pablo Carbonell trotando semidesnudo por sus dependencias. Cada vez que me lo mentan me acuerdo de eso, antes que de los toreros muertos. Ahora ya tengo unos ripios que incorporar al acervo de recuerdos Carbonelianos 🙂

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